martes, 18 de diciembre de 2007

Ex Inferis. (2º parte)

...Se mueve con espasmos eléctricos, y los Armarios resuellan por el esfuerzo con alientos que apestan a café y menta.
Curiosamente no dicen nada. La Enfermera hace un salto elástico, y desaparece tras el umbral de la puerta. Deja escapar un “¡Jesús!” cuando casi se resbala por culpa de la sangre de la sombra.
No puedo ver el cadáver. Parece haberse evaporado en una nube de antiséptico. Las pilas de mi cuerpo se agotan. Los Armarios parecen satisfechos. Se miran cómplices y uno de ellos, el más oscuro, hasta me acaricia el mentón. Calma, campeón.
Pero el tierno instante se esfuma cuando un ruido de pasos se escucha en el pasillo. Sus caras se vuelven de acero marrón y se cuadran con un saludo militar. Manos a la frente, cuello erguido, pecho inflado. Un individuo pequeño y gordo hace su aparición. Su cabeza parece estar en precario equilibrio sobre los hombros. Se mueve torpemente, y jadea como un fuelle gastado. Usa unos lentes hechos de culos de botellas de cerveza. Detrás de ellos unos ojos azules y helados, como ojos de insecto. De hecho uno se mueve con vida propia, y observa a los Armarios con lujuria reprimida. Una tos seca, de perro, hace que su papada enorme se balancee y su cabeza ondule sobre sus hombros inexistentes. El ojo más profundo se clava en mi cama, y el Doctor se lleva los dedos a la boca y silba borbotones de saliva negra.
La Enfermera
entra, trae un fardo de papeles verdosos que entrega al Médico, y después de frotarse contra su pierna torcida, se pone en cuatro patas y besa el suelo. Los dos Armarios se acercan y levantan al Doctor, con cuidado de cristal, lo depositan sobre la espalda curvada de la mujer en el piso. Ella exclama “ ¡Oh! “ y empieza a canturrear el Padre Nuestro.
- Bien... Muy bien... – Ojea los papeles, los gira y los escupe. - ¿Y, cómo se siente hoy,(Nombre impronunciable. Creo que es a mí) mejor?-
- Parece que de nuevo no pasó una buena noche... Nada que no pueda mejorarse. Dormonid, treinta gotas durante la vigilia. Agregar Eleval, más un poco de Amparax, en caso de ser necesario... Y va a serlo.- Esta última parte la dice sin sentimiento, susurrando las dosis, y en todo caso las paredes lo graban, nadie olvidara la sentencia...

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Con tu permiso.


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