jueves, 20 de diciembre de 2007

Ex Inferis. (4ª parte)


...Es una figura ovalada, solo brazos, como un cangrejo. Lleva el rostro cubierto por una mascarilla de tela, que se hincha y arruga según su animo. Los ojos ocultos por unos lentes oscuros, de marco dorado. Usa un delantal verde, de cirujano, apesta a éter. “Y ahora, vamos a freír un huevo en la cabeza de este joven. Usaremos miles de voltios, así que no se alarmen si alguna bombilla estalla. Bien, empecemos. ¿Alguien tiene un huevo?” Se acerca a un niño en la primera fila. Una de sus manos busca entre el cabello del niño, que lo mira con ansia. Y esa ansia se trasforma en paroxismo cuando encuentran un huevo detrás de su oreja. Todos aplauden y ríen, encantados. Mierda, hasta yo aplaudo. Me suben a una camilla cubierta con una hoja gigante de papel higiénico. ¡¡Aleluya!! Grita una mujer. El Técnico le arroja un bisturí. “ ¡¡Nada de Dios en esta sala!! ¡¡Todos los creyentes, retírense avergonzados!!”. Sólo se va la mujer, lamiendo su crucifijo de oro. Un armario estira mi brazo como si fuese un elástico hecho con una llanta vieja. Y usa un elástico hecho de una llanta vieja para separarlo del resto de mi cuerpo. Se me hinchan las venas, la piel adquiere un tono rojizo amoratado. Entonces el Técnico, con un pas de deux exquisito, se coloca a mi lado, blandiendo una hipodérmica como si fuera un estoque. Hay que reconocerlo, el tipo tiene sentido del espectáculo. “Esto es por tu bien. Y por que además tengo un poder legal que me autoriza. ¿No es como una patada?” agrega. Llena la jeringuilla con Pentotal sódico, la examina a contraluz y elimina las minúsculas burbujas con unos golpecillos secos y precisos. Estoy a punto de admirar al hijo de puta. “ ¡Bon voyage!”dice, y sin aviso me clava la aguja. (Es ahora cuando entiendo a los drogadictos. Todo se vuelve blanco, brillante. Pareces flotar y el sonido se puede palpar, como una caricia que necesitas. Se olvidan todas las angustias y solo queda el sueño blanco, seda virgen y muda. Por fin, no estas ahí, no estas en ningún lugar. No existes. Y es maravilloso.) No puedo evitarlo, los sueños me atrapan. Me parece que duermo durante siglos, segundos. Curiosamente las cosas parecen más reales que nunca. Hay explosiones de luz, alegría, alegría, lágrimas de alegría. De pronto algo dentro de mi cabeza escapa abriéndose paso a golpes de martillo. Al principio me río, inmediatamente duele. Mucho. Un golpe especialmente preciso en el lóbulo temporal hace que mis ojos se abran violentamente...

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Con tu permiso nuevamente.


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