viernes, 21 de diciembre de 2007

Ex Inferis. (7ª parte y final.)


...“Tú. (Nombre impronunciable. Es a mí.) ¿Sigues sin comportarte, verdad? Me temo que tendremos que aumentar las dosis, y la frecuencia de los tratamientos. Espero que aprecies nuestros esfuerzos. La factura de la electricidad se fue a las nubes desde que estas aquí. Pero no te preocupes, tu crédito es bueno.” Me guiña un ojo y señala al suelo.
Hum. Lava.
Entonces las luces se apagan, y una luz cenital, redonda y blanca, señala su aparición. Nunca estoy listo, por más que sepa que tarde o temprano se dejara caer en la fiesta.
Alto, rubio, delgado. Un Dios entre mierda de cerdos. Nadie nunca ha usado un traje con más estilo. Solo sus pies están descalzos. Chasquea los dedos, levanta el micrófono.
Un, dos. Un, dos tres.
Bye bye love

Bye bye happinness

Hello emptyness

I think that i’m gonna die...

Eso es más de lo que puedo soportar. Mi grito ahoga todo lo demás, me arranco la piel de la cara con las uñas de los dedos. Empiezo a temblar hasta que caigo al suelo. Las lágrimas queman como ácido, mis ojos explotan hacia adentro. Tengo cloro en las venas. La saliva se cristaliza y cae a grandes trozos punzantes por mi garganta. Lo rompe todo a su paso. Me ahogo con mi propia sangre. Por fin, parece que mi cuerpo se rinde, se muere.
Casi puedo sentir como se desconectan mis pulmones. No hay nada más que negro, nada más que silencio. Nada.
Y entonces despierto. Al lado de mi cama, un tubo de plástico se mete en mi brazo. Se escuchan pitidos, maquinas que gimen y crujen, puede olerse el incienso.
Mis primeras ( últimas ) palabras:
- ¿Por qué?-.

Tendría que haberle hecho caso. El último en salir, que apague la luz. Y por favor, traten de no hacer ruido. Hay gente que trata de dormir.

Ja, ja.

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Thanks you.

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