miércoles, 12 de marzo de 2008

Maldito el muy puto!


Ese día me sentí desmembrada, mutilada, cortada…como salida de una película de Tarantino, bañada en sangre ajena….siempre soy ajena, no sentía mi olor, sólo un sabor salado y oxidado, claro…eran lágrimas y sangre, caminé y caminé por calles vacías de la capital, no sé donde llegué, cuando levanté la mirada no sabía donde estaba, tomé la primera micro que vi. Pagué mi pasaje y no sé porqué me senté cerca del conductor…él era más extraño aún…parecía recién salido de la cárcel y que su micro fuera su mayor tesoro…miraba raro como si estuviera tocado con alguna rara sustancia traída quizás de que laboratorio de mala muerte, ojos desorbitados, sudor por todos lados…tenía extraños cortes verticales en sus brazos, no eran los típicos cortes para llamar la atención, yo de cortes en la piel se mucho, incluso demasiado…sé que soy una fijona, es mi defecto favorito.
Tenía los dientes gastados, amarillos y reía salpicando de saliva, la gente que también estaba ahí se miraba con temor…yo al contrario reía de manera igual o mas nerviosa que el mismo conductor.

Me imagine su vida entera con solo escucharlo reír y sudar… me dijo:-¿dónde baja señorita? A lo que le contesté maneje no más, aún no bajo…