viernes, 9 de mayo de 2008

Vapores de opio.





La adormidera fue la causante de mi adicción poco usual para la época actual que vivía…El alucinante siglo 18.
Sin duda no había nada más que hacer que soportar con analgésicos parecidos a amapolas.
Fumarlo y alucinar era la tónica de la sociedad actual enclaustrada en estigmas necesarios, sino…no vivías, ser alguien era lo único.
Mi vida era pura mierda…escribir ya no era lo de siempre, sólo quedaba fumar...

lunes, 5 de mayo de 2008

(In[f]vierno.)




Las vueltas de la vida, quizo que llegara al punto de inicio ... evidentemente mas desgastada, no tan bella, con evidente sobrepeso y un extraño moretón en su ojo producto del maltrato de cierto conshesumadre que la odia y dice amarla. Cuando se dio cuenta de donde estaba parada, no soporto el hermoso y triste recuerdo que la embargó, su primer amor.Al ver que todos su sueños se habían roto y que los planes que hizo algún día estaba en el lavadero de su casa, si es que se puede llamar así.Caminando sin rumbo, sin sentido y notando que todo ahí era recuerdo de él, su primer amor, decidió caminar hacia el río, hacía frío, pero a ella le gustaba sentir el frío en la cara y tener las manos heladas, cuando las tenía calientes se acordaba de cuando su madre la golpeaba en las manos por obtener una mala calificación. De pronto cerca del río una música suena y ella no podía creer lo que escuchaba, era como si señales cósmicas quisieran reencontrarla con él, a lo lejos se escuchaba la canción con la que ellos por primera vez hicieron el amor. Por algunos minutos creyó que él llegaría a salvarla y que todo sería como antes, pero no sucedió, oscureció y se hizo tarde, ella llegó a su casa y le propinaron otro certero golpe en su espalada por lo tarde de la hora.Ella lloró en el baño, pero por algunos minutos recordó lo que era el amor, lo que había sido.

Colores cortados y espumas enmohecidas.






Hoy la neblina y la luz de los faroles se inmiscuyeron y jugaron entre la ramas del parque cercano.

Líquidos en forma de vapor, típicos de la hora, eran amanados del suelo de la ciudad...formaron colores cortados...espumas enmohecidas.
Cruzar el parque y llegar a casa a salvo era toda una travesía para mi corta edad. El juego de la neblina y los faroles hacían extraños dibujos que de mirarlos te daba calosfríos, ramas que podían desgarrar ropas y el frío que calaba hondo en mis huesos.