miércoles, 3 de noviembre de 2010

Democráticamente lindo.

Así fué... él cuico, yo piruja. No sé que le vi, no sé que me vio. Sería su cara de niñito bien (¡bien rico!), sería su compromiso social apostólico romano, ni idea. Entre mirada y mirada fuimos encontrándonos el lado amable.

Después de un tiempo el encuentro se imponía. La cita era complicada, ¿Alto las Condes o Bío Bío? ¿Tavelli o Las tejas? Dicen que los opuestos se atraen. Dialéctica, dije. Electromagnetismo, precisó. Después de recorrer Santiago, quise que el cuico me recorriera a mi...él también quería. De manera democrática e irremediable, terminamos follando en Plaza Italia.

General Baquedano diría él...Manuel Rodriguez, repuse yo.

(adaptación)

jueves, 29 de abril de 2010

[2]

y vidriosas solo desviaron la mirada y seguí caminando, mi destino era el baño, o lo que parecía serlo.
Toda una travesía.

viernes, 9 de abril de 2010

[1]

De humor alcohólico oliendo a perfume barato y cerveza, se acercó sin piedad alguna...dijo a mi aturdido oído si quería acompañarlo a su casa, termino esto lamiendo mi oreja...las nauseas fulminantes corrieron por mi cuerpo entero, la piel de gallina, las pupilas idas.

sábado, 20 de febrero de 2010

Cita a ciegas.

Su cara brillaba como si estubiese engrasada, la luz de vela que suponía ser romantica resultó ser simplemente grotesca. Su tartamudeo nervioso, según él tierno, ya me tenía apestada...quería burlarme de él, reírme en su cara y que me dejara a solas. Las copas del vino barato que compró me las tomaba como agua, deseándo que en un perfecto estado etílico se pudiese ver guapo.
Sus manos sudaban y sé que quería tomar las mías...maldito el momento en que me inscribí en esá paginas de citas a ciegas.
Yo de brazos cruzados, algo hebria solo fumaba y esperaba que la noche terminara, él me hablaba de sus fallidas relaciones yo asentía, me hablaba de lo difícil que es aún vivir con su madre y yo asentía pensando que él era el estereotipo del perdedor , un total cliché social.
En un momento fui al baño, no aguanté, y en un acto de desesperación halé un poco de coca que tenía guardada, utilicese solo en caso de emergencias. Salí de ese baño feliz. Con una sonrisa de oreja a oreja...el feliz al verme a mi sonreir, mencionó que en algún momento llego a pensar que estaba aburrida, finjí, reí, bebí y por fín, pidió la cuenta...ofreció encaminarme al taxi, le dije que no se preocupara...mi planes era ir al bar mas cercano a beber cerveza...dijo que me encontró muy linda, que le diera mi número telefónico, y que si era posible vernos denuevo...le di un número falso, las gracias y le dije talvez.
Pobre perdedora...camino al bar pensaba que no fui mas que una puta esta noche, asintiendo y haciendo sentir bien a un pobre weón, dándole esperanzas, solo por unas copas de vino gratis.