miércoles, 3 de noviembre de 2010

Democráticamente lindo.

Así fué... él cuico, yo piruja. No sé que le vi, no sé que me vio. Sería su cara de niñito bien (¡bien rico!), sería su compromiso social apostólico romano, ni idea. Entre mirada y mirada fuimos encontrándonos el lado amable.

Después de un tiempo el encuentro se imponía. La cita era complicada, ¿Alto las Condes o Bío Bío? ¿Tavelli o Las tejas? Dicen que los opuestos se atraen. Dialéctica, dije. Electromagnetismo, precisó. Después de recorrer Santiago, quise que el cuico me recorriera a mi...él también quería. De manera democrática e irremediable, terminamos follando en Plaza Italia.

General Baquedano diría él...Manuel Rodriguez, repuse yo.

(adaptación)